La estrategia del parásito. César Mallorquí
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- Created on Wednesday, 20 June 2012 06:08
- Published on Wednesday, 20 June 2012 06:08
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Título: La estrategia del parásito. El asunto Miyazaki.
Autor: César Mallorquí. Óscar Herrero.
Editorial: SM.
Páginas: 189.
Sinopsis:
Se oculta; no puedes verlo, pero siempre está ahí, observándote, vigilándote, espiando todo lo que haces y dices. No es un vampiro pero se alimenta de ti, depende de ti; por eso se esconde y te utiliza. Y, entre tanto, crece y crece sin parar.
La estrategia de los parásitos consiste en ocultarse en los organismos de otras especies y nutrirse de ellos sin llegar a matarlos. Existen muchos tipos de parásitos, tanto animales como vegetales, pero hay uno del que nunca has oído hablar, una clase de parásito que ni en la más terrible de las pesadillas podrías imaginarte. Es inteligente, es despiadado y posee un poder increíblemente vasto.
Reseña:
Mira a tu alrededor. ¿Estás solo? ¿Crees que estás solo? Que no haya nadie no significa que no te estén viendo. Lee. Observa. ¿Sigues pensando que estás solo? Iluso… Miyazaki te vigila.
Mario Rocafort ha muerto. Es lo primero que debéis saber para enfrentaros a esta novela. Quizá sea lo único que debáis saber. Un accidente de tráfico, aparentemente normal pero de catastrófico final, ha acabado lamentablemente con su vida. Ha sido solo uno más entre tantas víctimas, nada relevante… ¿o no?
Óscar Herrero, nuestro protagonista (o quizá deberíamos decir “el autor”), apenas conocía a Mario. Fueron compañeros de colegio en su momento, pero ni siquiera han sido amigos nunca. No tenían nada que ver: Óscar es solo un estudiante de periodismo, con una vida normal y despreocupada; Mario era y ha sido siempre un genio, estudiante de Informática… y ha descubierto algo entre las redes de Internet. Algo que, a juzgar por su muerte, nadie quería que saliese a la luz. Al menos, eso parece contar en la carta que le llega a Óscar tras la muerte de su ex compañero, una carta que nos mete de lleno en una historia de intriga, suspense y, ¿por qué no? Terror.
No quiero desvelaros nada del argumento, y quizá por ello esta reseña será algo breve, pero es que esta es una novela que hay que leer a pecho descubierto. Hay que arriesgarse con ella, hay que saltar a sus páginas sin saber lo que va a suceder y dejar que te sorprenda. Porque si algo hace bien Óscar… digo, César Mallorquí, en esta novela es utilizar el factor sorpresa a su favor para llevarte por donde él quiere. Os juro, lectores, que he dudado de la realidad misma entre estas páginas: he mirado alrededor y he creído posible no estar tan sola en mi cuarto como cabría esperar. Solo por eso, por la maestría con la que está llevada la historia, por la manera de volcarte por completo en ella, la novela merece definitivamente la pena.
Bien es cierto que algunos puntos de El asunto Miya… Quiero decir, La estrategia del parásito, pueden parecer previsibles, como algunas muertes que se suceden a lo largo de la misma, pero en ningún momento eso hace que decaiga el ritmo. La acción se va desarrollando a su única manera, convirtiéndonos en acompañantes de la tecnológica aventura que va a vivir Óscar Herrero. Salvando algunos puntos obvios, muchos de los giros que da la novela son bastante interesantes. Por encima de todo, no obstante, lo mejor es que la trama engancha: quieres averiguar más, necesitas averiguar más. ¿Qué es Miyazaki? ¿Dónde está Miyazaki? ¿Qué era tan importante como para que Mario Rocafort muriese por querer sacarlo a la luz?
Respecto a los personajes, no hay ni uno que no me haya gustado: Óscar es una persona normal y corriente, de los del día a día, amigo de sus amigos, despreocupado. Como cualquiera de nosotros, nunca pensó que se vería envuelto en la historia de muerte y persecución en la que de pronto se ve metido. Es, en definitiva, bastante humano, y quizá eso sea lo que hace posible la identificación con él y los escalofríos que te trepan por la espalda a medida que vas descubriendo cosas de la mano de su narración. Lo que realmente me gusta es que es la antítesis del héroe: no nos encontramos al típico Don Nadie que va a enfrentarse al mundo a pecho descubierto y con unas agallas que dejarían en calzones al propio Hércules. No, ni mucho menos. Óscar tiene muchos defectos, y en ellos reside todo su encanto.
No todo el protagonismo de la novela cae sobre él, porque de haber sido así, creo que el pobre Óscar habría caído en la página 10, tumbado de un balazo. Para complementarle aparece Judit, una estudiante de Matemáticas con grandes influencias políticas. Es la fría mente, la calculadora, la que en más de una ocasión saca a Óscar de apuros. Y claro, cómo no: el roce hace el cariño, y ambos se enamoran. Quizá el romance sea lo que menos me ha convencido de toda la novela: en mi opinión se desarrolló de manera muy temprana en Óscar (a tal punto que al principio me parece que tiene un calentón y ya, con perdón). Judit es incontestable: conocía bien a Mario y tiene motivaciones para ayudar a Óscar. Aunque al principio se nos plantea como una chica fuerte y decidida, con una templanza envidiable, demuestra tener fisuras y, como cualquier otra persona en su situación, termina por derrumbarse. En definitiva: nuevamente un personaje humano.
El único punto que no me ha gustado del libro (y si no lo digo reviento) no tiene nada que ver con la historia, sino más bien con el trabajo físico que le han dado. La maquetación es muy mejorable: se echa en falta una fuente más adecuada para la lectura y, como en todos los libros de SM, una organización de los párrafos correcta, con sangrado en vez de cambio de párrafos a doble espacio. Por lo demás, la portada es genial, con un mensaje oculto gracias a un pequeño texto satinado que tiene mucho que ver con la novela que nos ocupa.
Pero muchos, llegados a este punto, estaréis diciendo: sí, sí, pero, ¿qué nos cuentas del tal Miyazaki? Y ahora es cuando yo, malévola y vil, no os contesto. No puedo deciros nada de Miyazaki, aunque no por falta de ganas. Probablemente esta reseña ya haya llegado a sus oídos. No quiero correr el peligro de que crea que yo también difundo información sobre él. Entendedme: eso me pondría en el punto de mira, supondría un peligro que no estoy dispuesta a correr.
Para saber qué o quién es Miyazaki, tendréis que leer este libro que, por supuesto, es solo pura y mera ficción…
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¿ ...O no?









