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Música

Música: Opeth, delicada perfección de lo salvaje


Algo ocurre en el mundo musical cuando Opeth saca nuevo material al mercado, la expectación se hace patente y un halo de respeto inunda cada publicación que se enfrenta a hacer la reseña de sus discos.

Esa especie de respeto se la ha ganado el grupo con el paso del tiempo a la vez que a cada disco que sacan se reinventan a si mismos. No hay miedo al estancamiento pues siempre dan una marcha más en la evolución lógica de unos músicos inconformistas como pocos. Se agradece y mucho porque después de escuchar Watershed uno ha de reverenciarlos sin concesiones. Lejos queda ya aquel Blackwater Park con el que los descubrí, casi diez años dan para mucho y así ha ocurrido con ellos.


Son suecos, eclécticos en su estilo (death metal, folk, jazz, rock progresivo…) y no hay otro grupo que consiga aunar semejante calidad y variedad sonora y que le salga bien la jugada. A ellos no les importa, no les importa empezar el disco con un corte tan tranquilo como Coil con la ayuda a la voz de Nathalie Lorichs cuando otros hubieran puesto ya toda la carne en el asador, eso lo dejan para después con Heir Apparent y The Lotus Eater donde aparecen las voces guturales y de ultratumba de Mikael Akerfeldt (jefe y piedra angular de Opeth), más nítidas y precisas que en otros discos además de una base más potente en la que abundan esos cambios de ritmo tan famosos a los que nos tienen acostumbrados, atmósferas evocadoras, llenas de luz y de sombras, de rabia poderosa y de calma.

Los teclados se han vuelto una parte importante en ese remate de la jugada progresiva que tanto gusta a Akerfeldt. El teclista Per Wiberg se ha beneficiado de esa búsqueda sonora de lo viejo con lo nuevo y sin hacer ruido, pero bien presente adorna cada canción de Opeth ya sea para crear esas atmósferas evocadoras en un tema tan maravilloso como Burden como también para dejar un solo de órgano a lo Deep Purple majestuoso.

Porcelain Heart junto con Hex Omega probablemente sean de las canciones más difíciles de asimilar por los seguidores clásicos del grupo pues quizás son las que intentan redefinir el nuevo rumbo del grupo: perfecta mezcla de atmósferas y tempos con una buena producción en cuanto a voces e instrumentos pero sin llegar a apabullar al personal. Y si hablamos de Porcelain Heart no deberíamos dejar de lado el siguiente corte: Hessian Peel, todo un monumento sonoro y probablemente el mejor tema del disco. En él abundan los elementos folk zeppelianos aderezados con secciones de viento, violines a lo Therion junto con una voz melancólica de Akerfeldt que para mi gusto, cada disco que pasa, se parece más a David Gilmour a la hora de abordar ciertos pasajes. Hacia la mitad del corte comienzan los cambios de registro y los momentos death-metaleros y progresivos se entremezclarán con los citados anteriormente en un tema complejo, completo y sensacional como pocos en la historia de Opeth.

¿Su mejor disco? Lo dudo, porque Mikael Akerfeldt no es un músico conformista y que suela repetirse. Estoy seguro que se seguirá superando así que seguiremos a la espera de que saquen otro, y otro y otro… ¡Qué grandes son!

Autor: J. Guillermo Martínez "Onfgin"